miércoles, 6 de febrero de 2013

Contacto hombre - arquitectura -ciudad : la realidad aumentada




La relación de nosotros los humanos con edificios, calles, plazas, protagonistas urbanos en general es multifacética: no solo los habitamos, sino también los gozamos o sufrimos, los evaluamos, decimos “me gusta” o “no encaja bien aquí…”, en fin vamos degustando el marco construido o natural por el que nos movemos.

Probablemente nos guste dormir en una habitación pequeña, con casi todo a nuestro alcance, íntima, controlable…y sin embargo, nos gustan las plazas amplias, espaciosas, por donde ver el movimiento de otras personas, o el volar de las aves, como es el caso de algunos puntos de esta Ciudad.

Igual nos paramos en los bajos de algunas de las edificaciones que -tal vez- nos han causado sistemático asombro, y -mirando hacia arriba- quedamos fascinados ante la magia de constructores capaces de concretar tamaña osadía, y también muy probablemente nos descubrimos volviendo a contar los pisos, de uno en uno, con la punta del dedo como puntero.

De este contacto con la realidad obtenemos las más diversas conclusiones:
Frecuentamos más unas zonas que otras, consideramos elegante esta parte, organizada esta otra, ansiamos vivir por aquí (aunque a ciencia cierta no sepamos exactamente por qué, rindiéndonos ante la mezcla de visualidades, olores, sensaciones…). Más de una vez regresamos a un lugar a explorarlo detalle a detalle, intentando fijar cada uno de sus resquicios.

Y entonces, tal vez en aquellos lugares que consideramos especiales, acudimos a la fotografía: tratamos de fijar un determinado ángulo, una combinación de espacios y luces que nos resultan especialmente significativos. Ahora que -con frecuencia creciente- esos aparatos que llevamos en los bolsillos y antes se llamaban teléfonos -y ahora bien podrían tomar otros tantos nombres- incorporan cámara de fotos y videos, nos encontramos enfocando cuanto matiz no queremos dejar escapar, y compartiéndolos unos minutos después con amigos o contactos en las redes sociales, los que nos acompañan en el instante especial que fuimos capaces de capturar.

Pero…resulta que esta historia de disfrutar un edificio o una plaza con el apoyo de estas pequeñas herramientas que siguen llamándose teléfonos o simplemente móviles (algunos con un preocupante apellido: inteligentes) ahora ha seguido creciendo, alcanzando dimensiones insospechadas, en algo que se ha dado en llamar “realidad aumentada” y se encuentra totalmente funcional en varias partes del mundo, consistiendo -simplemente- en la combinación de nuestras intenciones con sus bien desarrolladas posibilidades tecnológicas. Veamos:

Actualmente muchos de estos dispositivos móviles -además de permitir realizar y recibir llamadas convencionales- cuentan con prestaciones como brújula, GPS o lo que es lo mismo, mecanismos que en combinación con 3 o más satélites definen con total precisión en qué punto del planeta estamos parados, además de otros que precisan si tenemos sujetado el móvil en posición horizontal, vertical o con un determinado grado de inclinación. Y justo la combinación de estos datos se envía a través de las mismas conexiones de las llamadas a computadoras propias de las empresas telefónicas, las que, con esta información, pueden saber con gran precisión hacia donde estamos apuntando con la cámara de nuestro móvil. es simple: saben dónde estamos, hacia qué dirección apuntamos, y con qué ángulo… por tanto, saben a qué le estamos apuntando!

Y, con esta conclusión, a toda velocidad, nos devuelven a nuestro móvil un grupo de datos que -para nuestro asombro- aparecen sobreimpuestos sobre la imagen que el lente de nuestra cámara está captando, y entonces, con total tranquilidad, podremos leer -a la par de la imagen por ejemplo del edificio que enfocamos- su nombre, en qué año fue construido, el nombre de su proyectista, y otra miríada de informaciones que pueden -indudablemente- enriquecer nuestra apropiación de la realidad circundante… pero ¡no se asombre, hay más! 

Ya veremos. 

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