martes, 19 de marzo de 2013

Gafas prohibidas...!




¿Qué relación pueden tener un determinado espacio arquitectónico y …unas gafas? ¿Qué puede llevar a que los responsables de un bar (como el 5 Point Cafe de Seattle, en Washington) prohíban usar unas ciertas gafas en sus locales?

Bueno, la combinación de tecnologías puede arrojar resultados asombrosos, y muy temprano en el tiempo, los científicos y estudiosos de las física y la óptica llegaron a la conclusión de que, combinando sus conocimientos, podrían resolver determinadas deficiencias del sistema de visión humano, y de aquí surgieron los espejuelos.   

Pero…la historia no terminó aquí: ahora resulta que la mezcla de recursos continúa, y de forma acelerada, cuando se combina, la óptica clásica con informática y telecomunicaciones.

Como parte de la relación de los humanos con espacios y objetos, el sentido de la vista ayuda a establecer contactos y obtener información necesaria para la toma de decisiones, y eso ha hecho que la demanda en lo relacionado con apoyos al sentido de la vista aumente sin cesar, hasta el punto de involucrar a las computadoras, las brújulas, los gps y las redes informáticas, en algo conocido como realidad incrementada o aumentada.

Sobre la base de esta potente combinación, ya no solo vemos mejor, sino que vemos más de lo que tenemos enfrente: se nos mezclan visualidades directas con datos proyectados en nuestra vista a partir de revisiones hechas en bases de datos relacionadas con el objeto que enfoquemos, y es por eso que -tratando de robarse la arrancada de la competencia comercial- desde finales de 2010 se han ido haciendo proposiciones de modelos de gafas de nuevo tipo, las que -conectadas convenientemente a computadoras portátiles que llevamos encima y a las redes circundantes- nos permitan reforzar el contacto visual con el entorno, a partir de inyectar en este proceso datos obtenidos de servidores informáticos remotos.

Primero fueron los japoneses de NEC, con su modelo Scouter, y más recientemente -nada menos y nada más que- Google, quién lanzó al mercado, ahora de forma totalmente comercial, un modelo llamado Glass. ¿Cuáles son las expectativas? Por ejemplo, NEC planteaba haber desarrollado un dispositivo óptico portátil que interpreta las lenguas extranjeras y proyecta una traducción en tiempo real, a través de una pantalla pequeña delante de la retina y un micrófono montado en uno de los marcos de las gafas. El micrófono capta la conversación y la transmite a un pequeño ordenador que debe llevarse en la cintura, que convierte el habla en texto y lo traduce a la lengua nativa del usuario.

Google va más allá: las gafas Glass eliminan la necesidad de portar varios aparatos independientes, por ejemplo una cámara, un teléfono móvil o incluso el GPS, integrándolos en un solo dispositivo con el que podremos combinar la información del contexto que nos rodea con la que hay disponible en la red y, por ejemplo, consultar horarios de transporte público, mapas o incidencias en el transporte, a la vez que hacemos una videollamada o anotamos una nueva cita en nuestra agenda con un comando de voz. 

Y, hasta aquí, todo bien…pero…

Recordando que la misma empresa Google, entre otros, ha venido desarrollando programas informáticos que, habiendose fotografiado un rostro con una cámara digital, son capaces de buscar en la red la identidad de la persona fotografiada y devolver sus datos generales (nombre, apellidos, profesión), podemos hacer una simple inferencia: si una persona, usando tales gafas, entra en un bar, con solo mirar hacia los asistentes, sabrá de inmediato la identidad personal de cada consumidor, y esto…no ha gustado a más de un asiduo visitante de estos establecimientos de corte etílico, lo que se tradujo -de inmediato- en una rotunda prohibición: 

No se admite el uso de gafas de realidad aumentada en este establecimiento…por el bien del negocio, faltó decir! 

¿Se superará esta nueva barrera de uso? 

Ya veremos…

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