¿Qué relación pueden tener
un determinado espacio arquitectónico y …unas gafas? ¿Qué puede llevar a que
los responsables de un bar (como el 5 Point Cafe de Seattle, en Washington)
prohíban usar unas ciertas gafas en sus locales?
Bueno, la combinación de
tecnologías puede arrojar resultados asombrosos, y muy temprano en el tiempo,
los científicos y estudiosos de las física y la óptica llegaron a la conclusión
de que, combinando sus conocimientos, podrían resolver determinadas
deficiencias del sistema de visión humano, y de aquí surgieron los espejuelos.
Pero…la historia no terminó aquí: ahora
resulta que la mezcla de recursos continúa, y de forma acelerada, cuando se
combina, la óptica clásica con informática y telecomunicaciones.
Como parte de la relación
de los humanos con espacios y objetos, el sentido de la vista ayuda a
establecer contactos y obtener información necesaria para la toma de
decisiones, y eso ha hecho que la demanda en lo relacionado con apoyos al
sentido de la vista aumente sin cesar, hasta el punto de involucrar a las
computadoras, las brújulas, los gps y las redes informáticas, en algo conocido
como realidad
incrementada o aumentada.
Sobre la base de esta
potente combinación, ya no solo vemos mejor, sino que vemos más de lo que
tenemos enfrente: se nos mezclan visualidades directas con datos proyectados en
nuestra vista a partir de revisiones hechas en bases de datos relacionadas con
el objeto que enfoquemos, y es por eso que -tratando de robarse la arrancada de la competencia
comercial- desde finales de 2010
se han ido haciendo proposiciones de modelos de gafas de nuevo tipo, las que -conectadas convenientemente a
computadoras portátiles que llevamos encima y a las redes circundantes- nos permitan reforzar el contacto visual con el
entorno, a partir de inyectar en este proceso datos obtenidos de servidores informáticos
remotos.
Primero fueron los
japoneses de NEC, con su modelo Scouter, y más recientemente -nada menos y nada más que- Google, quién lanzó al mercado, ahora de forma
totalmente comercial, un modelo llamado Glass. ¿Cuáles son las expectativas? Por
ejemplo, NEC planteaba haber desarrollado un dispositivo óptico portátil que
interpreta las lenguas extranjeras y proyecta una traducción en tiempo real, a
través de una pantalla pequeña delante de la retina y un micrófono montado en
uno de los marcos de las gafas. El micrófono capta la conversación y la
transmite a un pequeño ordenador que debe llevarse en la cintura, que convierte
el habla en texto y lo traduce a la lengua nativa del usuario.
Google va más allá: las
gafas Glass eliminan la necesidad de portar varios aparatos independientes, por
ejemplo una cámara, un teléfono móvil o incluso el GPS, integrándolos en un
solo dispositivo con el que podremos combinar la información del contexto que
nos rodea con la que hay disponible en la red y, por ejemplo, consultar
horarios de transporte público, mapas o incidencias en el transporte, a la vez
que hacemos una videollamada o anotamos una nueva cita en nuestra agenda con un
comando de voz.
Y, hasta aquí, todo bien…pero…
Recordando que la misma
empresa Google, entre otros, ha venido desarrollando programas informáticos
que, habiendose fotografiado un rostro con una cámara digital, son capaces de buscar
en la red la identidad de la persona fotografiada y devolver sus datos
generales (nombre,
apellidos, profesión), podemos
hacer una simple inferencia: si una persona, usando tales gafas, entra en un
bar, con solo mirar hacia los asistentes, sabrá de inmediato la identidad
personal de cada consumidor, y esto…no ha gustado a más de un asiduo visitante
de estos establecimientos de corte etílico, lo que se tradujo -de inmediato- en una rotunda prohibición:
No
se admite el uso de gafas de realidad aumentada en este establecimiento…por el
bien del negocio, faltó decir!
¿Se superará esta nueva
barrera de uso?
Ya veremos…

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