lunes, 18 de marzo de 2013

Pantallas que nos miran...



Recientemente conversábamos sobre la invasión de pantallas que han llegado -aparentemente- para quedarse, y cubrir cuanta superficie esté a nuestro alcance: paredes, techos, fachadas de edificios o etiquetas adheridas a pomos y cajas, informándonos de todo aquello que supuestamente nos va a permitir tomar mejores decisiones.

La interacción con la arquitectura que nos rodea, o con el mobiliario que eleva el confort de nuestras estancias, ahora viene caracterizándose por la comunicación con estos dispositivos cada vez menos visibles o convertidos en -francamente- cotidianos y que llegamos a encapsular en el término “normal”.

Pero…siempre hay una nueva vuelta de tuerca, un nuevo avance que nos deja sin resuello, ya sea en un nuevo material puesto a disposición de construcciones y objetos, como el grafeno y sus láminas de un átomo de espesor, o el aerografito, desarrollado por científicos alemanes con un peso de 0,2 miligramos por centímetro cúbico, o una nueva aplicación de propiedades conocidas en procesos antes no relacionados, como el uso de la red eléctrica convencional paralelamente como red de conexión informática…sin tener que instalar nuevos cables!.

Los departamentos de investigación y desarrollo (conocidos como I+D) no se detienen, y en particular en el tema de las pantallas, la avalancha de propuestas es -al menos- desconcertante: cada vez las imágenes que nos llegan son mejores, podemos leer letras más pequeñas o disfrutar detalles que hasta ahora hubieran pasado inadvertidos, o ver gamas de colores que parecen mejores que las que nos muestra el mundo real. Y por aquí anduvo el nuevo salto…


Resulta que -ahora- no solo miramos nosotros hacia las pantallas, sino que ellas nos miran: hace un buen rato que varios equipos de desarrolladores, como la empresa Google, atiende al tema del reconocimiento de rostros a partir de imágenes obtenidas con cámaras de fotos o video. Este es un proceso que presupone un aprendizaje inicial de las características visuales de un rostro (parecido a lo que hace el humano cuando reconoce los rasgos característicos de alguien) y su almacenamiento para ser usadas en ocasiones posteriores. O sea, en resumen, los dispositivos informáticos -usando una cámara- reconocen las caras, las sonrisas, los ojos de la persona que los mira.

Y las aplicaciones no se han hecho esperar: desde el uso de estos recursos puestos en función de las fuerzas del orden y la seguridad, cuando en vez de confiar en la memoria de sus especialistas, se utilizan bancos de datos contenedores de las fotos de los rostros de personajes a los que se debe mantener bajo observación, hasta…propuestas tan alucinantes como la realizada hace unos cortos días por la empresa coreana Samsung, en su lanzamiento de un nuevo modelo de …teléfono, el llamado S4.

¿En qué consiste este nuevo salto? Pues bien, sujétese: este dispositivo ligero, poseedor de una carta técnica que haría temblar a más de una de nuestras computadoras de escritorio o portátiles (tiene un procesador con 8 núcleos, solo para citar un detalle), incorpora la capacidad de reconocer el rostro del que lo usa, y sabe a cada momento si se mira o no a su pantalla, lo que es usado convenientemente para definir determinadas acciones, por ejemplo: si usted está viendo un clip musical y desvía la vista, el reproductor de video pausa de inmediato la ejecución, esperando usted vuelva a mirarlo, y así evita que pierda algún detalle…y ahorra energía, punto fuerte de este proceder. 

Pero no termina aquí el asunto, nada de eso: si está usted leyendo un libro en la pantalla del S4 (escuche bien) con solo mover los ojos de un lado al otro, podría hacer que se pasaran las páginas… o si mueve su mano cerca de la pantalla -no es necesario tocarla- los gestos podrían ser convenientemente interpretados por el dispositivo, que ejecutaría determinadas acciones convenientemente. 

¿Se imagina las aplicaciones de semejantes potencialidades en nuestro entorno de vida, entornando ventanas, abriendo puertas o interactuando con el mobiliario y el equipamiento? ¿Cuáles serían las repercusiones en el ansiado confort? 

Ya veremos…  

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