Recientemente conversábamos sobre la invasión
de pantallas que han llegado -aparentemente- para quedarse,
y cubrir cuanta superficie esté a nuestro alcance: paredes, techos, fachadas de
edificios o etiquetas adheridas a pomos y cajas, informándonos de todo aquello
que supuestamente nos va a permitir tomar mejores decisiones.
La interacción con la arquitectura que nos rodea,
o con el mobiliario que eleva el confort de nuestras estancias, ahora viene
caracterizándose por la comunicación con estos dispositivos cada vez menos
visibles o convertidos en -francamente- cotidianos y
que llegamos a encapsular en el término “normal”.
Pero…siempre hay una nueva vuelta de tuerca, un
nuevo avance que nos deja sin resuello, ya sea en un nuevo material puesto a
disposición de construcciones y objetos, como el grafeno y sus láminas de un
átomo de espesor, o el aerografito, desarrollado por científicos alemanes con
un peso de 0,2 miligramos por centímetro cúbico, o una nueva aplicación de
propiedades conocidas en procesos antes no relacionados, como el uso de la red
eléctrica convencional paralelamente como red de conexión informática…sin tener
que instalar nuevos cables!.
Los departamentos de investigación y desarrollo
(conocidos
como I+D) no se
detienen, y en particular en el tema de las pantallas, la avalancha de
propuestas es -al menos-
desconcertante: cada vez las imágenes que nos llegan son mejores, podemos leer
letras más pequeñas o disfrutar detalles que hasta ahora hubieran pasado
inadvertidos, o ver gamas de colores que parecen mejores que las que nos
muestra el mundo real. Y por aquí anduvo el nuevo salto…
Resulta que -ahora- no solo miramos nosotros hacia las pantallas,
sino que ellas nos miran: hace un buen rato que varios equipos de
desarrolladores, como la empresa Google, atiende al tema del reconocimiento de
rostros a partir de imágenes obtenidas con cámaras de fotos o video. Este es un
proceso que presupone un aprendizaje inicial de las características visuales de
un rostro (parecido a lo que hace el humano cuando reconoce los rasgos
característicos de alguien) y su almacenamiento para ser usadas en ocasiones posteriores. O sea, en
resumen, los dispositivos informáticos -usando una cámara- reconocen las caras, las sonrisas, los ojos de la persona que los mira.
Y las aplicaciones no se han hecho esperar: desde
el uso de estos recursos puestos en función de las fuerzas del orden y la
seguridad, cuando en vez de confiar en la memoria de sus especialistas, se
utilizan bancos de datos contenedores de las fotos de los rostros de personajes
a los que se debe mantener bajo observación, hasta…propuestas tan alucinantes
como la realizada hace unos cortos días por la empresa coreana Samsung, en su
lanzamiento de un nuevo modelo de …teléfono, el llamado S4.
¿En qué consiste este nuevo salto? Pues bien,
sujétese: este dispositivo ligero, poseedor de una carta técnica que haría
temblar a más de una de nuestras computadoras de escritorio o portátiles (tiene un
procesador con 8 núcleos, solo para citar un detalle), incorpora la capacidad de reconocer
el rostro del que lo usa, y sabe a cada momento si se mira o no a su pantalla,
lo que es usado convenientemente para definir determinadas acciones, por
ejemplo: si usted está viendo un clip musical y desvía la vista, el reproductor
de video pausa de inmediato la ejecución, esperando usted vuelva a mirarlo, y
así evita que pierda algún detalle…y ahorra energía, punto fuerte de este
proceder.
Pero no termina aquí el asunto, nada de eso: si está usted leyendo un
libro en la pantalla del S4 (escuche bien) con solo mover los ojos de un lado al otro,
podría hacer que se pasaran las páginas… o si mueve su mano cerca de la
pantalla -no es necesario tocarla- los gestos podrían ser convenientemente interpretados por el
dispositivo, que ejecutaría determinadas acciones convenientemente.
¿Se imagina
las aplicaciones de semejantes potencialidades en nuestro entorno de vida,
entornando ventanas, abriendo puertas o interactuando con el mobiliario y el
equipamiento? ¿Cuáles serían las repercusiones en el ansiado confort?
Ya
veremos…
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